LA REBELIÓN DE LOS BÁRBAROS

FRITIGERNO Interpretado por Steve Waddington

Robustos y extremadamente altos, estos guerreros nórdicos empuñan grandes hachas para aterrorizar al enemigo.

Los pueblos godos se originaron en Alemania, pero en el Siglo IV habitaron Escitia (actualmente Rumania). Eran culturalmente diversos, compartiendo algunas características con los hunos y otros pueblos orientales.

La tribu de Fritigerno eran recién convertidos al cristianismo, pero eran enemigos de Roma y con frecuencia se enfrentaron con los ejércitos imperiales y atacaron los límites del imperio. Pero cuando la amenaza de los Hunos puso en riesgo su supervivencia, Fritigerno pidió a su hermano en la fé, el emperador romano Valente, conceder el asilo a su pueblo dentro del imperio, y a cambio prometió proporcionar soldados para luchar en el ejército romano. Valente permitió a los godos de Fritigerno cruzar el Danubio e instalarse en Tracia. Su general, Lupicino, tuvo la tarea de desarmar y alimentar a los Godos. Pero Lupicino era corrupto y cruel, y feliz de sacar provecho de la desgracia de los godos vendiéndoles escasas raciones a precios inflados. Los godos se pusieron inquietos y enojados. Lupicino, alarmado por las masas iracundas, invitó a sus líderes, incluyendo a Fritigerno, a una fiesta en el campamento romano. Una vez dentro, los guardaespaldas de los líderes godos fueron asesinados. La captura de los cabecillas llenó a los godos de ira. Fritigerno negoció su propia liberación con la promesa de calmar la horda goda. Pero en lugar de eso planeó su venganza.

Cuando las fuerzas de Fritigerno atacaron, destruyeron el ejército Lupicino y saquearon libremente el campo. Mientras tanto, los bárbaros en la ciudad de Adrianópolis se rebelaron contra sus amos romanos y acudieron a unirse a Fritigerno.

La amenaza era tan grande que tanto el emperador oriental como el occidental enviaron a sus legiones para hacerle frente. En Adrianópolis, el conflicto llegó a su punto máximo en una batalla épica.

La masacre gótica de las fuerzas romanas fue la más sangrienta desde Aníbal en la Batalla de Cannas. El emperador Valente huyó del campo de batalla en pánico y se ocultó en un granero cercano. Los godos lo localizaron, rodearon el granero con heno y vieron como un emperador de Roma era quemado vivo.

Fritigerno condujo a los godos de nuevo a Tracia donde se establecieron, no como siervos de Roma, sino como pares y temidos rivales. Murió poco después, pero su nombre perduró como el hombre que destruyó las legiones romanas y mató a un emperador.